Grandes Amigos

Por aquel entonces, Ixtzel contaba con 12 años de peregrinaje por el mundo. A su corta edad ya había viajado y leído más de lo que muchas personas lo harían jamás.

Siempre había sido una niña callada, observadora y muy alegre. Encontraba aventuras e historias misteriosas en casi cualquier cosa que llamara su atención. Tenía especial interés por los objetos antiguos, le encantaba husmear en mercados donde los trastos olvidados se amontonaban. Imaginaba la historia de cada objeto, incluso la vida de las personas que lo poseyeron, no podía evitar sentir cierta melancolía al acariciar los despojos de lo que  antaño representara la más preciada posesión de alguien. Aún así, nunca compraba nada que no fueran libros. Como ávida lectora, Ixtzel se emocionaba cada vez que veía una caja llena de libros, rebuscaba, comparaba, y al final se llevaba el que le hacía mas ilusión leer en aquel momento.

Para Ixtzel, un libro era un verdadero tesoro. No podía dejar de recordar la primera vez que visitó una biblioteca, hacía escasamente un año. Su vida cambió por completo al verse frente aquella estantería, repleta de libros… Daba vueltas y vueltas por los pasillos que parecían no tener fin. Al principio le daba miedo tocarlos, no pretendía romper el silencio reinante, sin embargo, respiró profundamente, estiró el brazo y deslizó los dedos por la hilera de libros que tenía delante. Sintió los diferentes tactos , los escalones al pasar de uno a otro, cuando hubo llegado al final de la hilera encontró un libro que le llamó poderosamente la atención, lo tomó entre sus pequeñas manos, lo ojeó y decidió que se lo llevaría; a partir de aquel momento, Ixtzel no faltaría a su cita semanal, donde dejaría un universo para entrar en otro.

Ese año pasó volando. Ixtzel no recordaba haber estado tanto tiempo en el mismo lugar. Le había tomado cariño a ese pueblecito pesquero donde había hecho buenos amigos. Su vida por fin resultaba apacible: el colegio, los amigos y los fines de semana de lectura le daban a Ixtzel una paz a la que no estaba acostumbrada. Era demasiado bueno para ser verdad…

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Lucas era lo que se conoce como un gato absolutamente común. Grande, apacible con un hermoso pelaje blanco con rayas amarillas. Pasaba la mayor parte del tiempo durmiendo, y dedicaba sus ratos de ocio a cazar reflejos en el suelo o dar largos paseos nocturnos.

Había llegado a casa hacía seis años, y se había convertido en el inseparable compañero de Ixtzel. El carácter felino no es muy dado a grandes amores; sin embargo, Lucas era diferente en ese sentido. Había crecido con Ixtzel, ella tenía seis años cuando Lucas llegó a casa, un cachorro flaco y desconfiado. Él y la niña hicieron amistad rápidamente. Gracias al misterioso instinto animal, él intuyo que Ixtzel era también un cachorro. Se hicieron inseparables, era la mejor compañía que Ixtzel podía desear para las largas y apacibles horas de lectura. Lucas dormía plácidamente, cambiando la postura, a veces, a formas imposibles que hacían reír a la niña.

Hacía poco tiempo que el apacible felino había cesado sus paseos nocturnos. Nadie sabía el motivo por el cual Lucas ya no salía cada noche a deambular por el pueblo, en la nada agradable compañía de gatos callejeros, que vivían de los botines que robaban a los pescadores de la zona, nada contentos con su presencia. Esa tarde, al caer la noche, Lucas no cruzó el umbral de la puerta del patio, se quedó estático y meditabundo, dio media vuelta  y de un salto alcanzó la tercera balda del librero del salón, se acurrucó entre los libros y descansó plácidamente hasta la mañana siguiente. Ixtzel no saldría de su asombro hasta mucho tiempo después…

Un lugar donde soñar…

Ixtzel es una niña que acompañada de su mascota descubrirá en el Desván de su casa Viejos Baúles, llenos de cartas, libros y trastos antiguos. Ella leerá esas cartas y descubrirá, a través del alma de la mujer que las escribió, qué el mundo puede ser un lugar mágico, si te lo propones...

La idea de “El Desván de las Mariposas” surge de una forma muy bonita. Soy una gran aficionada a la lectura (aunque ahora con menos tiempo) y siempre he tenido la ilusión de escribir un libro, pero escribir un libro de forma lineal es muy complejo y lleva mucho tiempo, por lo que decidí hacerlo poco a poco en un Blog.

He vivido en distintos países, he viajado bastante y conocido a muchos tipos de personas y de culturas, y llegas a la conclusión de que lo único que perdura son las sensaciones que te dejaron las propias experiencias. Las personas no están, lo que si están y seguirán estando de por vida o incluso eternamente son los sentimientos.

La historia tiene como protagonista a  Ixtzel,  una niña de  12 años, que vive en una casa con un viejo desván, lleno de baúles, cada vez que suba al desván  leerá una carta que se encuentre dentro de alguno de los baúles, o descubrirá un objeto antiguo;  a partir de ahí comenzará una historia narrada por la mujer que vivió en esa casa. Además Ixtzel vivirá una aventura mágica con las mariposas del desván

 

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